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viernes, 30 de noviembre de 2012

Un caso muy Real!


Esta mañana en el colegio de mis hijos (le pondré nombre, aunque se me acuse de que los localismos le pueden restar fuerza a un relato..., pero esto no lo es), Luis Vives, se manifestaban todos los niños. Unos llevaban casco, algunos máscara y todos mantenían sus manos levantadas enseñando un libro. La prensa hacía fotos y grababa. Los padres vigilaban que no cruzasen la calle. De vez en cuando pasaban al otro lado chillando, con los padres regulando el tráfico para que no ocurriese ningún incidente. Si no se nos escucha, lucha, lucha, lucha. El viernes pasado, durante la noche, por suerte, cayó el techo de las aulas de quinto y sexto de primaria. Los niños dormían en sus casas. La administración resopla aliviada, los padres lo hacemos con el miedo, todavía, metido en el cuerpo. Se recolocarán en el comedor. Ya veremos, dicen. El colegio es antiguo, modernismo tardío de principios de siglo XX, tan bonito como mal mantenido. Diseñado con dos alas, una sección para chicos y la otra para chicas (ese tipo de seccionamiento tan antiguo y tan Wertiano). El ala norte fue precintada. Si esto es España, caña, caña, caña. Los coches, detenidos frente a un reducido grupo de colegiales, hace sonar sus cláxones con la típica impaciencia matutina. Los niños no se inmutan, cantan y agitan sus manos. Los fotógrafos clickean buscando a ese padre vestido con indumentaria anti-radiación. Uno no puede dejar de emocionarse viendo a su vástago agitar las manos desentendiéndose de la mirada paterna. Estas son nuestras armas, estas son nuestras armas. Tampoco puedo evitar robar una conversación justo a mi lado "estos niños de diez o doce años pueden manipularse y llevarse donde quieran". Maldito el precio que tienen que pagar los escritores por esa manía de escucharlo todo. Me viene a la cabeza las napolas; y no anda muy desencaminado el hombre, aunque me quedo con ganas de decirle que los chicos defienden su libertad y que no imponen nada, sólo reclaman sus derechos y que está bien que sus padres les enseñen eso. Pero él se marcha con su juicio emitido. Con una idea, que sin darse cuenta, también le han impuesto a fuerza de escucharla.

4 comentarios:

  1. Hola Ximo: por medio de Facebook, mirando y mirando, lei una invitacion que le haces a alguien para leer tu blog. Y sin pensarlo entre y lei y lei... No existe nada mas gratificante que te demuestren la valia de lo que haces. Eso quiero hacer yo ahora. Decirte que estoy esperando llegar a casa y con mi laptop leerte mucho mas. Se que eres de España pero es increible como me identifico con lo que escribes. Aqui te dejo la direccion de mi blog: Palabras. Veras si te atrae lo que escribo. En mi ya tienes un lector que dara tu direccion a todos los que lean. Saludos y un abrazo.
    marco1661.blogspot.com

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  2. Gracias Marco, un blog se alimenta de sus comentarios, así que recibir halagos no es gratificante, es fabuloso. Me alegra mucho que te guste lo que escribo. Me pasaré por tu blog y te comentaré. Un saludo grande!

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  3. Me ha encantado, lo he compartido en mi perfil de facebook y en "tuiter"

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  4. Gracias Antonia. Me alegra que te gustase; encantado de que lo compartas. Un saludo

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