Páginas

lunes, 1 de octubre de 2012

Drop, drop, drop...


Nieva sobre mi café todas las mañanas. Siempre he pensado que el agua en cualquiera de sus estados es una representación del alma. Lo es la niebla, igual que la lluvia y también lo es la nieve. drop. Ya hace mucho tiempo, siglos, que decidí permanecer en silencio. De repente no tenía nada que contar, ninguna pregunta que hacer ni responder. Me sequé igual que un olivo en el frío invierno. drop. Era como un tren marchándose por la vía hacia algún lugar desconocido. O quizá como la fotografía de un tren marchándose por la vía hacia algún lugar desconocido. Cómo puede una silenciosa fotografía dar tanta información. drop. Un tren encaminándose hacia un agujero negro, ¿existe algo más desconocido? Unas vías que etéreamente escalan primero las ligeras moléculas de aire, luego la nada, ascienden por la nada. La silenciosa nada. drop. Es curioso que el sonido no exista allí afuera. Y silencioso me elevo como una gota de agua viajando en ese tren. El tren debería vomitar toda la sonoridad de su maquinaria, pero se encuentra atrapado en la fotografía, ¿recuerdas? drop. El silencio es una decisión, es, también, un estado del alma. Como la locura.
Podría haberte susurrado al oído, a ti lector, todo lo que he guardado durante años, pero he decidido continuar en silencio.

drop

2 comentarios:

  1. El silencio es perfecto. Tus palabras también lo son.

    ResponderEliminar
  2. Gracias Inma por tu comentario, cuánto silencio desde el último que hiciste. Es bonito verte de nuevo por aquí...

    ResponderEliminar