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lunes, 5 de diciembre de 2011

¡Borrasca, tormentas y un Jamón!




No me deja de llamar la atención el carácter lazarillesco que tenemos los españoles, siempre buscando en qué punto podemos engañar al vecino sin llegar a saltarnos la norma (o por lo menos que esto no sea muy evidente).




El tribunal de justicia de la Unión Europea condena a España por no haber tomado medidas para evitar que las cadenas televisivas rebasen el limite de publicidad (impuesto en 12 minutos cada hora) que fija la legislación comunitaria.

El fallo concluye que los publirreportajes, los anuncios de telepromoción, los anuncios publicitarios de patrocinio y los microespacios publicitarios deben ser considerados como anuncios publicitarios y computar para esos doce minutos.

El tribunal de justicia señala que la protección de los consumidores (telespectadores) frente a la publicidad excesiva constituye un aspecto esencial del objetivo d ela directiva, y considera que cualquier tipo de publicidad televisiva emitida entre programas o durante los intermedios constituye un "amaño publicitario".




¿Cuál es nuestra respuesta ante esta sentencia? Pues está claro, introduzcamos el propio anuncio dentro del programa. Que el presentador (tanto da que sea de un reality, como de un programa de entretenimiento, de un concurso o de un telediario) sea quien haga de pluriempleado publicitario. Esta práctica es igual de engañosa que la anterior, es inmoral y roza los límites de la legalidad. Además de resultar totalmente ridícula.

No resulta extraño ver a Jordi González anunciando cualquier producto o incluso a la inmerecidamente encumbrada a "su gloria" Belén Esteban haciendo lo propio, pero me resulta cuanto menos paradójico ver al equipo del Gran Wyoming anunciando seguros o incluso a la chica del tiempo publicitando, después de contarnos qué va a ocurrir con la climatología, un jamón Navidul.

A aquellos que teníamos la televisión como un electrodoméstico informativo nos obligan a dejarla de lado. La falta de coherencia de un reducido número de programas ha desaparecido con esta imposición aceptada (dudo que a regañadientes).

Cuando Thais Villa pasa de ironizar sobre lo embobada que vive la sociedad actual abducida por el sistema a ser ella la abducida por los seguros ING, sin mostrar ni una mueca que demuestre que le apuntan con un revolver en la sien si no lo hace, resta cualquier tipo de credibilidad al anunciante y el anunciado.

2 comentarios:

  1. Cuando vas a apagar la tele?

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  2. Muy bueno Inma, quizá es lo que deberá hacer, pero entonces ¿de qué escribiría? Me lo tomo como un trabajo a pie de campo... para poder hablar con criterio. En todo caso mi televisión se resume a un par de programas de la 2 y telediarios. No es tanto. Además creo que la televisión no es un mal invento, aunque sí las cadenas televisivas. Un abrazo

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