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lunes, 13 de junio de 2011

Indigna-Te




Leer o escuchar en diferentes medios los comentarios que tienen que hacer, impunemente, sobre un movimiento ciudadano (puesto que es obvio que se trata de un movimiento y que éste lo realizan habitantes de las ciudades), me produce pavor, lástima y en algunos casos asco.

El calificativo "perroflauta" o "titiritero" o "moscosos con rastas", escuchado en boca de diferentes contertulios a los que los medios dan pábulo, es algo, que de por sí, ya define al personaje que emite ese juicio vacío.

Limitar el movimiento a si el asentamiento en diferentes plazas públicas es legal o ilegal, me parece de un desconocimiento de la historia reciente y de una falta de sensibilidad fuera de toda duda.

Desconocimiento de la historia porque es obviar cómo empezaron las revoluciones del pasado siglo. No voy a recordar el Noviembre del 18 alemán, la revolución de Xinhai de 1911, la de Uruguay de 1904, o las más recientes del Mayo del 68 francés y el 25 de Abril del 74 portugués (la poética revolución de los claveles), entre otras.

Y falta de sensibilidad porque demuestran un apoltronamiento en sus puestos y sus butacas que les hacen olvidar que muchos de los privilegios que ahora disfrutan fueron conseguidos por los "perroflautas" de otras épocas.

Estas revoluciones siempre se caracterizaron por el gran apoyo popular, por la coherencia de sus reivindicaciones y por el abuso en el uso de la fuerza por los agentes del orden. Repasemos qué tienen, entonces, de similar ambos sucesos:

Ambos disfrutaron de gran apoyo popular.

Ambos sufrieron los excesos de las fuerzas del orden (aunque es cierto que en Barcelona y en Valencia no hubo muertos..., sólo hubiera faltado eso).

Únicamente nos quedaría comprobar si las reivindicaciones actuales son coherentes y lógicas, por lo que voy a enumerarlas someramente:

1.Eliminación de privilegios para la clase política.

2.Medidas a favor del empleo, reparto del trabajo.

3.Derecho a la vivienda.

4.Servicios públicos de calidad.

5.Control de las entidades bancarias, prohibiendo rescates e inyecciones de capital público.

6.Fiscalidad: aumento de impuestos a las grandes fortunas.

7.Libertades ciudadanas y democracia participativa.

8.Reforma de la ley electoral para garantizar sistema representativo y proporcional.

9.Medidas que garanticen la independencia del poder.

10.Reducción del gasto militar.

A cada cual dejo la facultad de decidir si son incoherentes las demandas, si lo podemos reducir todo a un asentamiento anticonstitucional y si, verdaderamente, existen razones para estar indignado.


¡Yo lo estoy!

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