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viernes, 13 de noviembre de 2009

requiem por el mundo


Tímido resoplido, el viento
huyendo de su lacerante prisión
Débil tintineo, las gotas
escapando de la furia furiosa

Volvió su corteza a chirriar
Sudaron las piedras sus penas
con fantasiosa añoranza,
mirando de frente su espanto
que en el espejo temblando
se difuminaba impreciso


Quizá aún no lo sabíamos
Se escaparon los pedazos
entre los dedos temblorosos
Se escurrió el algodón con rabia
El infinito amarillo fue
egoista y despiadado


Y lloro junto a ti otra vez
Tu aroma carnoso mojado
de aquella inacabada noche
se congelará en mi limbo
me abandonará tiritando
Imperdonable asesinato

¿Por qué te fuiste?, me pregunto
Y aún hoy ando desnudo, descalzo
destruyendo mi turbia sombra
a cada paso que, muerto, paseo

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