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sábado, 11 de febrero de 2012

¿Siesta o huelga?



Parece que el próximo 19 de febrero los sindicatos UGT y CCOO han convocado movilizaciones. Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, después de haber denunciado que la reforma laboral aprobada por el gobierno obedece a designios de la CEOE, anunciaron que los representantes sindicales irán a todas las empresas para expresar su rechazo frontal. No la han querido llamar huelga general (por eso de no obedecer a un, comunitariamente hablando, denostado Rajoy). Se trata, según los dos mandatarios, de una reforma radical que únicamente pretende desmantelar el derecho laboral, de hecho resulta una reforma inútil y desequilibrada. Repasando las diez claves de la reforma:

1.Reducción a 33 días para el despido improcedente.

2.Despido por causas económicas pasa a 20 días.

3.Lucha contra el paro juvenil, favoreciendo su contratación.

4.Contrato para emprendedores y creación de contrato indefinido.

5.Limitación indemnización a directores de banca.

6.Limitación a 7 días en indemnización a directivos de empresas públicas.

7.Prohibición de la encadenación de contratos temporales.

8.Se elimina la ultraactividad en los convenios colectivos, favoreciendo la flexibilidad de las empresas.

9.ETT y regulación y equiparación del teletrabajo.

10.Lucha contra fraude y absentismo.


Bien, ésta es la parte escrita. ¿Qué queda como no escrito? Repasemos qué puede indignar a los sindicatos:

-La empresa puede reducir la jornada laboral sin acudir a la autoridad laboral.

-Los parados que reciban prestación estarán obligados a realizar servicios de interés general en beneficio de la comunidad (no le harán falta los voluntarios a la Sra Botella) pudiendo ver la medida como medio llena o medio vacía.

-Se puede acordar una modificación de la "cuantía salarial" por razones económicas, técnicas, organizativas o de producción. Vamos se puede bajar el salario al capricho del empresario.


Me pregunto: ¿Harán estas medidas más competitivas a las empresas? Y la respuesta es, claramente sí. Acaso no son las empresas afincadas en Oriente las más productivas; no es necesario analizar qué nos separa de ellas.

Así que ante la duda de los sindicatos de hacer una huelga general sólo me cabe una explicación: Están, ya, muy cansados. No pueden arrastrar el peso que soportan sus espaldas, además de ser muy tradicionalistas y no sentirse con fuerzas de pedir a sus afiliados que dejen de hacer la siesta.

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