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lunes, 22 de abril de 2013

Leo

Tengo la sensación, el pálpito, la certeza, más bien sé que debería ser más agradecido. No lo he expresado bien y no quiero confundir al lector, a ti tampoco. No es que no lo sea, lo soy. Puede que todo haya sido, siempre, un problema de comunicación. Que las palabras, que tan fácilmente puedo combinar con mis dedos, permanezcan recluidas entre piezas dentales y saliva. Sé que no soy un especialista en musicalizar esas palabras con la lengua y los labios. Pero en esta ocasión debo de agradecer el legado recibido. Cuando entré en tu casa el olor a papel viejo y polvo me abofeteó. También la sensación de intrusismo. Diogénicas montañas de celulosa y tinta apiladas por cada habitación, forrando las estanterías de lomos de diferentes colores, impidiendo el paso hacia cualquier lugar o salida. Caminé hacia tus librerías y comencé a leer nombres y títulos, a acariciar los relieves de los lomos de cartón, a sonreír. Lezama Lima, Fitzgerald, Dos Passos, Benet, Paz, Sarduy, Hemingway, Márquez, Borges, Kafka, Lovecraft,... Algunos títulos buscados hace tiempo en librerías de viejo, otros, reencuentros fortuitos. Por eso, quería expresarte mi agradecimiento. Puede que te alegrase saber que parte de tu colección no correrá la misma suerte que el resto, que las páginas de todos esos libros volverán a ser pasadas, las letras leídas, que me acompañarán como lo hicieron contigo, también diogénicamente. No podría ser de otra forma.


A la memoria de Leopoldo Gómez Rochera

1 comentario:

  1. Bueno ya estoy aquí, he venido de prisa...pero veo que hay mucho tema para unos minutos, asi que, volveré con más tiempo a leerte.
    Te dejo uno de los mis blogs el pesonal y en solitario: seduccion-poetica.blogspot.com.es soneteando, palabras de amor...etc los cree para que publicaran otros amigos de portales de literatura.
    Un saludo.

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