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die ideale Wirklichkeit. Piet Mondrian |
Por alguna razón que desconozco la simetría me da
tranquilidad, me apacigua. Pero no cualquier simetría, concretamente aquellas
que se basan en líneas horizontales y verticales dispuestas en las tres
dimensiones del espacio. No aceptar, al igual que Mondrian, las diagonales.
Es por esta razón que durante mi vida he ido reproduciendo
los comportamientos en paralelo y realizando justo lo contrario, confiriéndole
entre una y otra vez un ajuste hacia la rectitud. Todas las mujeres que han
estado conmigo me han dejado por esa misma razón. He asumido, con el tiempo,
que se trata de algo inevitable. Ya no me tortura saber que también las
simetrías tienen un final. Dijo Theo van Doesburg que la palabra y el sentido
solo pueden profundizarse por medio de situarlas directamente al lado de sus
opuestos. Las leyes universales que gobiernan la realidad visible se encuentran
escondidas en las apariencias externas.
También mi escritura, en ese sentido, es tan visible como
previsible. Nadie que haya seguido mi trabajo se puede ver sorprendido, más
bien se sentiría decepcionado. Al igual que todas esas ex que un día supieron
que lo sabían todo de mí, que ya no quedaba un minúsculo hueco entre rayas para
la sorpresa. Sin embargo me resulta aterrador tan siquiera imaginar que esta
escritura no esconde rincones redondeados, vericuetos inalcanzables. Solo
pensar en la falsedad de la simetría me produce pánico. No estoy preparado para
asumir que siempre he andado en la dirección opuesta. Llegado a este punto no
me da tiempo a desandar todo el camino. Resulta más gratificante pensar que he
ido construyendo algo que, aunque arquitectónicamente perfecto, no es
comprendido. Es demasiado tarde para comenzar de nuevo.
Precisamente debido a las simetrías, aunque se me acuse de
ser solitario, he sido incapaz de estar solo; siempre he necesitado a alguien a
mi lado que elimine la negritud de mi sombra –una línea paralela a la mía–. En
ese paralelismo ha estado parte del problema, quizá nunca he sabido hacer
entender la idea de no aproximar demasiado esas líneas paralelas para que no se
confundan. Se me ha acusado muchas veces de insensible, de no involucrarme, de
ser inmisericorde con el lector cuando es precisamente lo contrario. La
aproximación de las rayas presenta una inevitable finitud, mientras que el
paralelismo te lleva al infinito, a la inmortalidad y ¿no es eso lo que buscan
todos los escritores, la inmortalidad?
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