Nosotros fuimos los primeros en intuir que ese viento que azotaba con excesiva violencia las copas de los árboles no era normal, que indicaba un peligro. También nosotros entendimos que la deslinealizacion del horizonte representaba un indicio caótico. La desaparición del brillo del sol fue el primer resultado que se constató públicamente, luego se apagó y todos creyeron que significaría la desintegración del planeta. Estábamos equivocados al pensar que las plantas morirían en poco tiempo, que su ciclo químico se rompería con la ausencia de los rayos de esa estrella cansada. Se acoplaron, mutaron con una rapidez con la que no contábamos. Muchas especies, sin embargo, dejaron de formar parte del árbol de la vida. El planeta se enfrió rápidamente, el blanco cabalgó sigilosamente sobre la roca y el polvo, pero, ¿acaso no estábamos preparados para eso? Me gustaría escuchar ahora a esos que decían que estábamos exprimiendo el planeta, que acabaríamos con él. Mentira, todo era mentira. Esta gran masa férrica es capaz de resistir eso y mucho más. A falta de luz ya no había ninguna razón para seguir edificando sobre la superficie,además la temperatura era insoportable. Algún iluminado instaló cúpulas de un material plástico sobre las ciudades. Para que no escapase el calor dijeron, ¿qué calor? Excavamos en busca de la calidez del núcleo. Los investigadores redoblamos los esfuerzos en entender el Universo. En intentar construir una vía de escape; sé que resulta incongruente y paradójico que intentásemos escapar de un planeta con recursos ilimitados y a prueba de cualquier decisión humana. Mientras la mayoría de la población se escondía bajo tierra, cuanto más hondo mejor, los viajes intergalácticos se convertían en un hecho imperceptible.siempre fue así, la gente no debe saber. Las gráficas mostraban que el núcleo fundido se enfriaba y solidificaba a una velocidad alarmante. Los humanos que vivían bajo tierra se parecían poco a aquellos que todavía lo hacíamos en la superficie. Ahora sí, los recursos del planeta a penas llegaban para cien millones de habitantes, qué hacíamos con los otros doce mil millones. La noticia sobre el inminente final del ciclo humano en el planeta pronto dejó de ser un secreto y corrió hacia el interior por todo ese entramado de túneles que convertía a la Tierra en un espacio cuasi hueco. Se amotinaron como nunca se había visto, ordenadamente. Tomaron la superficie y nos obligaron a construir miles de naves generacionales para escapar del final. Corría el 2467 cuando una lluvia inversa de naves, repletas de seres extremadamente traslúcidos, con extremidades cortas, enormes ojos y desprovistos de orejas se escaparon de la Tierra con la esperanza de atravesar esa frontera einsteniana de la velocidad de la luz. Nos dejaron aquí. Dijeron que no nos merecíamos ir con ellos, que éramos distintos, egoístas, fanáticos, que planeábamos dejarlos abandonados a su suerte en un planeta muerto... Únicamente quedamos unos miles, tal vez unos millones, no lo sabemos. Ellos se proyectaron hacia su final. No existen los agujeros de gusano, no está curvado el espacio, no se puede ir más veloz. El gato ya murió hace mucho tiempo. Estábamos aquí para permanecer, no para expandirnos entrópicamente hacia la nada. Debieron pensar que habíamos desaparecido, y con nosotros el planeta, pero fue un nuevo comienzo. Lo sabíamos y les manipulamos para que fuésemos nosotros los privilegiados humanos, ellos ya no lo eran, que comenzasen de nuevo en este paraíso, sin más pretensiones que permanecer.
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¡Qué bueno! "Mentira, todo era mentira. Esta gran masa férrica es capaz de resistir eso y mucho más." Me encanta. Y esto: "El gato ya murió hace mucho tiempo."
ResponderEliminarJA, el gato, aunque no fuese mencionado, era una referencia clara a un amigo que escribió algo sobre él y no fue entendido. Un abrazo Edu.
ResponderEliminarMe maravilla cuando puedo leer algo de ciencia ficcion y el tema es tan humano y profundo. yo me siento imposibilitado de hacerlo. me encandilaba ante los cuentos de Bradbury. logrado este relato.
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