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sábado, 17 de diciembre de 2011

Soy un Mini-Yo

El gurú de la CEOE pedía el otro día, sin ningún tipo de rigor, despidos administrativos y un nuevo tipo de contrato que ya se había probado con éxito en Alemania. ¿Cuándo entenderán nuestros avispados dirigentes que el carácter mediterráneo en nada se parece al teutón?

Se trataría de un trabajo a media jornada (mini-jornada, si se quiere), con un salario reducido, muy reducido (mini-salario) y destinado a aquellas personas que se encuentran desempleadas (mini-personas). Estas palabras fueron recogidas por los medios de comunicación (entendidos?) y los políticos (desentendidos) con mini-alegría. No anda muy desencaminado el Sr Rosell -se comentó- en Alemania fue un rotundo éxito -dijeron otros.


Cuando el río suena...

Esta mañana me he levantado angustiado porque lo que creía que formaba parte de una pesadilla era más real que yo mismo. He empequeñecido, menguado, disminuido, decrecido. En fin, me he convertido en un mini-yo.

Al ver mi imagen reflejada en el espejo, no me reconozco. Veo una persona encorvada, entristecida, abatida y, lo que es peor, resignada.

Así que, una vez en la calle, me descubro dirigiéndome, con paso titubeante, a mi nuevo trabajo. En el mini-job veo otras personas similares andando por los pasillos; llevando correspondencia de una mesa a otra, haciendo fotocopias trepando a las sillas, portando una enorme bandeja con cafés. Pese a la alegría que deberían mostrar por disponer de un mini-job y un mini-salario que les permita disfrutar de una mini-vida digna, ninguno de ellos sonríe.

Pienso, me pregunto si acondicionarán el mundo a nuestro nuevo estado. ¿Y el Estado al nuevo Mundo?.

Me refiero: ¿edificarán mini-casas a mini-precios para estas mini-personas?¿construirán mini-vehículos?¿fabricarán mini-empaquetamientos para no desperdiciar la comida o manipularán genéticamente ésta para darle un tamaño acorde con nuestra nueva condición de enanos?



En resumidas cuentas: ¿nos confinarán en mini-ciudades (me viene a la memoria el guetto de Varsovia), para que nos relacionemos únicamente entre nosotros y disfrutemos de una mini-mierda preparada con toda la sensatez democrática que se les ha ocurrido a aquellos sobre los que (como ellos bien dicen) hemos depositado nuestro voto y confianza?

Lo hacen por nuestro bien, ya lo sé, pero me queda una última duda:

¿Nos quemarán?

lunes, 12 de diciembre de 2011

La desaparición como Arte

Todos tenemos la necesidad, alguna vez en la vida, de sumergirnos en nosotros mismos, de bucear en nuestro interior y sorprendernos al descubrir ese yo que no sabíamos que existía, escarbar en el fondo del agujero negro en el que nos vamos convirtiendo con el paso de los años y ver que todavía existe un rayo intentando escapar de él.
Unos más que otros necesitan (necesitamos) hacerlo con más asiduidad. Del encuentro con mi otro yo, ese que tanto admiro y recelo, ese al que no dejo salir más que en la intimidad, surge la inspiración y el valor necesarios para coger una pluma, ya reseca, y conseguir que vuelva a escupir palabras humedecidas por el éxtasis y la tinta.


. ilustración: Carlos Díez




A veces, esa necesidad es tan grande que consigue que lo abandones todo. te obliga a huir (¿huir, digo? esa no es la palabra adecuada, aunque sea visto de esta forma, más que de una huida se trata de una desaparición).

Cuando Hvulac se encuentre con Yhma y con el baúl repleto de letras, desesperación y soledad, y ésta le pregunte por qué Anatol ha huido, él le responderá que simplemente ha desaparecido.
En este relato de Vila-Matas "El arte de desaparecer" se pone de manifiesto la fuerte e inevitable necesidad de desaparecer (no huir) que tiene Anatol. De hecho es un acto de valentía. ¿O quizá Yhma sabía que Anatol, algún día, se marcharía porque ese era su destino?


Cuando en ese espacio "relativamente" deformado, que nos rodea, confluyen la búsqueda con el valor, es cuando la desaparición se acerca a la pluma y le susurra cantos de sirena.

lunes, 5 de diciembre de 2011

¡Borrasca, tormentas y un Jamón!




No me deja de llamar la atención el carácter lazarillesco que tenemos los españoles, siempre buscando en qué punto podemos engañar al vecino sin llegar a saltarnos la norma (o por lo menos que esto no sea muy evidente).




El tribunal de justicia de la Unión Europea condena a España por no haber tomado medidas para evitar que las cadenas televisivas rebasen el limite de publicidad (impuesto en 12 minutos cada hora) que fija la legislación comunitaria.

El fallo concluye que los publirreportajes, los anuncios de telepromoción, los anuncios publicitarios de patrocinio y los microespacios publicitarios deben ser considerados como anuncios publicitarios y computar para esos doce minutos.

El tribunal de justicia señala que la protección de los consumidores (telespectadores) frente a la publicidad excesiva constituye un aspecto esencial del objetivo d ela directiva, y considera que cualquier tipo de publicidad televisiva emitida entre programas o durante los intermedios constituye un "amaño publicitario".




¿Cuál es nuestra respuesta ante esta sentencia? Pues está claro, introduzcamos el propio anuncio dentro del programa. Que el presentador (tanto da que sea de un reality, como de un programa de entretenimiento, de un concurso o de un telediario) sea quien haga de pluriempleado publicitario. Esta práctica es igual de engañosa que la anterior, es inmoral y roza los límites de la legalidad. Además de resultar totalmente ridícula.

No resulta extraño ver a Jordi González anunciando cualquier producto o incluso a la inmerecidamente encumbrada a "su gloria" Belén Esteban haciendo lo propio, pero me resulta cuanto menos paradójico ver al equipo del Gran Wyoming anunciando seguros o incluso a la chica del tiempo publicitando, después de contarnos qué va a ocurrir con la climatología, un jamón Navidul.

A aquellos que teníamos la televisión como un electrodoméstico informativo nos obligan a dejarla de lado. La falta de coherencia de un reducido número de programas ha desaparecido con esta imposición aceptada (dudo que a regañadientes).

Cuando Thais Villa pasa de ironizar sobre lo embobada que vive la sociedad actual abducida por el sistema a ser ella la abducida por los seguros ING, sin mostrar ni una mueca que demuestre que le apuntan con un revolver en la sien si no lo hace, resta cualquier tipo de credibilidad al anunciante y el anunciado.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Zeitgeist




El corresponsal de TVE en Alemania, Miguel Angel García, comentaba, tras conocerse el resultado de las elecciones del 20 N, que el resultado de las elecciones alemanas había sido tomado en Alemania..., en un claro error.



Pero ¿era en realidad un error, o hubo intencionalidad, ¿era el futuro de España lo que estaba en juego, o más bien podría ser el futuro de Europa (Alemania quiero decir)?


Zeitgeist es una expresión alemana que indica el clima intelectual y cultural de una época. Geist (espíritu) y Zeit (tiempo) vendrían a ser la traducción al alemán de la expresión latina "genius seculi" espíritu guardián del siglo.



Este clima en la Europa colonialista de 1900 desembocó en la primera Gran Guerra. El 28 de junio de 1914, en Sarajevo (capital de Bosnia), Gavrilo Princip, integrante nacionalista de una organización serbia llamada Mano Negra, mató al archiduque Francisco Fernando (heredero del trono austrohúngaro) y a su esposa. Esto desencadenó que Austria declarara la guerra a Serbia el 28 de julio de 1914, y con ella se desataron todos los intereses imperialistas del resto de Europa. La guerra finalizó con la derrota, el 11 de noviembre de 1918, de la Triple Alianza del imperio alemán, el autrohúngaro e Italia. Por el tratado de Versalles (28 de junio de 1919) Alemania y sus aliados debían aceptar la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra. Debían desarmarse, realizar concesiones territoriales y pagar indemnizaciones económicas a los estados victoriosos.



En los años 20 en Alemania se gestó la ideología del futuro partido nacionalista alemán de los trabajadores (NSDAP). Se padeció de lleno una crisis ideológica que trajo el descrédito de las democracias liberales.
El Zeitgeist de la época se caracterizó por un rechazo al racionalismo y un racismo latente que dio lugar a la eugenesia (filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos).


Pensadores como Heidegger o Mitchels favorecieron corrientes políticas elitistas basadas en el culto del héroe y la fuerza, lo cual adquiere su versión más extremista al divulgarse y vulgarizarse.


Hitler se convirtió en líder del NSDAP en 1921 y tras una breve estancia en la cárcel por su intento de golpe de estado, se convirtió en Canciller en enero de 1933, favoreciendo el antisemitismo y anticomunismo. Transformó la república en el III Reich, basado en el totalitarismo y la autocracia. Hitler quería establecer la hegemonía de la alemania nazi en el continente europeo. Supervisó el rearme de Alemania, violando el tratado de Versalles, y la invasión de Polonia en 1939, lo que llevó al estallido de la 2ª guerra mundial. En 1941 las fuerzas alemanas habían ocupado la mayor parte de Europa y el norte de África.


Hitler causó la muerte a 17MM de personas, entre ellas 6MM de judíos y 1M de gitanos.


La 2ª guerra mundial alteró las relaciones políticas y la estructura social del mundo. La ONU fue creada entonces para fomentar la cooperación internacional y prevenir futuros conflictos (qué ironía). Las consecuencias territoriales fueron bárbaras, quedando creados dos grandes bloques, el capitalista y el comunista.



Nuevamente vemos un intento por parte de Alemania (mucho más sutil, pero no menos intencionado) por hacerse con el poder de una Europa decadente ante las fuertes reticencias de los aliados (entiéndase Francia, Reino Unido y Rusia). EEUU, como siempre, mira atónita el devenir de los acontecimientos para tomar parte únicamente a la hora del reparto.

El Zeitgeist de nuestra época es favorable para que se vuelva a producir el desmembramiento del viejo continente.


Así que no veo una equivocación en las palabras de Miguel Angel García, sino más bien una inteligente apreciación, visionaria quizá.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Efecto Mariposa

La idea del futuro, de lo que se nos viene encima, tampoco está muy clara. Utilizando la física clásica newtoniana estamos perdidos. Newton no supo predecir, con sus teorías, el comportamiento de tres bolas. ¿Cuánto más difícil no sería predecir el comportamiento de tres personas?


Harían falta otras teorías para augurar el comportamiento de sistemas sensibles. La teoría del Caos. Entendamos por sistema caótico aquel en el que pequeñas variaciones en sus condiciones iniciales pueden llevar a grandes variaciones de estado. El efecto Mariposa. Su metafórico nombre proviene de un proverbio chino: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" El nombre fue acuñado por el matemático Eduawrd Lorentz, allá por los años sesenta, en sus intentos por predecir el clima atmosférico.


"El clima se conoce por tres ecuaciones diferenciales definidas, por lo que conociendo las condiciones iniciales, se podría conocer la predicción del clima en el futuro. Sin embargo al ser un sistema caótico, y no poder conocer con exactitud los parámetros que fijan las condiciones iniciales, hace que aunque se conozca el modelo, éste diverja de la realidad pasado un cierto tiempo."


El Caos (en el sentido común de la palabra) de la economía mundial capitalista está resultando embarazoso. Podríamos considerar a los, mal llamados, "Mercados" como sistemas lábiles a pequeñas variaciones de las condiciones iniciales (a un aleteo de mariposa) lo cual los convierte en totalmente impredecibles. A esto le unimos que estos sistemas están integrados por seres humanos lo que los convierte en sistemas enormemente caóticos.


El cine, no con mucho acierto, ha intentado representar estas teorías: Efecto Mariposa de Eric Bress y J.M.Grueber, Teoría del Caos de Marcos Siega o Cadena de favores de Mimi Leder.


Por dar algo de luz a este Caos, Mitchell Feigenbaum demostró que una amplia clase de sistemas que experimentan transiciones en ciertos puntos (van del comportamiento regular al caótico) lo hacen mediante un comportamiento universal. O sea: viajan al caos por el mismo camino, lo cual los convierte en ligeramente predecibles.


Acabaré el artículo citando a Federico García Lorca: "el más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta"


Reconociendo al planeta como un sistema verdaderamente caótico, cualquier pequeña acción (aquella más insignificante, el aleteo de esa figurada mariposa) puede significar un gran cambio en el futuro.

viernes, 11 de noviembre de 2011

A propósito del Mundo




¿Qué hubieras hecho tú?




Lo que voy a relatar es real, es la vida misma. Me ha ocurrido a mí:

Un grupo de niños de 4º y 5º de primaría están en el colegio esperando a lavarse las manos para comer. Dos niños entran empujándose, tropezando con un tercero (al que llamaremos S) que cae sobre otro niño (de ahora en adelante C). C, cabreado se gira y le da un guantazo a S, rompiendo sus gafas que salen despedidas. S entre lloros le profiere un horrible insulto, hijo de perra. Cuando S llega a casa le cuenta lo ocurrido a su padre X, omitiéndole conscientemente el grave insulto. X decide hablar con el director del colegio para buscar una explicación y una solución.

Es en el colegio donde X averigua el insulto lanzado por su hijo. El profesor encargado del comedor, así como el director, creen que lo más justo sería repercutir el coste de las gafas a los dos alumnos y así lo exponen a los padres de S y C. El padre de C, al que no pondremos nombre sino que seguiremos llamando padre de C, contesta que, ni hablar. No está de acuerdo, es más, él cree que el insulto también vale 200€, con lo que se considera igual de agraviado y por tanto en paz.


Pese a que X intenta exponer lo injusto de la solución y ante los tímidos lloros de C, el padre de C decide que no tiene nada más que decir.


¿Qué hubieras hecho tú en lugar de X?

A) Pegarle un puñetazo al padre de C y acto seguido decirle que ya puede insultarle por valor de 300€.

B) Decirle que no es justo y denunciarle ante la justicia.

C) Callarte y esperar el momento propicio para cobrarte el valor de las gafas en su coche.

D)Entender su punto de vista y volverte a casa con el rabo entre las piernas.

E) No darle importancia y no permitir que el padre de C te amargue el día.

F) Otras.... (SUGIÉRELA AQUÍ EN EL BLOG O EN EL FACE)

martes, 8 de noviembre de 2011

El Debate




Entiéndase por debate el intercambio y enfrentamiento de ideas o de argumentos sobre un asunto; del latín debattuere. ¿Es eso lo que ocurrió la noche del lunes? Yo creo que no.




Asistimos a un enfrentamiento, eso sí, pero no de ideas, más bien fue un enfrentamiento por no parecer lo que son. Decía Santiago Rusiñol que de todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos. Y ayer asistimos a eso, a una pose pactada.

Sí, Rubalcaba pareció que en algún momento intentó presionar a Rajoy, pero fue con timidez y sin convicción (se sabía derrotado de antemano y le trató como Presidente).

Oímos hablar de asuntos sociales, pero en ningún momento se escuchó la palabra indignado o indignación. No se mencionó a aquellos que se sienten desilusionados (ya no digo indignados) por la situación y la calidad de nuestros políticos electos (bonita palabra en la que refugiarse).

Hablaron de economía, pero nada de corrupción.

Rubalcaba había asumido su suerte antes de saltar al ring. Ante esta clara situación prefirieron no hacerse daño. Éste llegó a insinuar que le ocurriría lo mismo a la sanidad (por la mala gestión privada) que le había ocurrido a la educación, o sea irse al garete.

Pareció, en todo momento, haciendo uso de la cita de Mark Twain "conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras", cada uno hablaba de realidades diferentes. Ninguno de los dos asumió responsabilidad alguna sobre la situación en la que nos encontramos. Se limitaron a hacer un baile de fechas que iba de un lado a otro de la mesa sin ningún orden pero con mucho concierto.

Fue una esperada desilusión. También ha sido esperado descubrir que la prensa nacional se tomaba con el mismo desinterés que el pueblo el resultado del debate.




Quizá ha sido la abierta demostración de varias cosas: el fracaso del formato del debate (se echó de menos rigurosidad y distintos puntos de vista que podían haber aportado otras candidaturas), la falta de ideas e imaginación (algo muy necesario en los momentos críticos), la pobre clase política que padecemos y la necesidad de un cambio, pero muy distinto al que propone el señor José María Rajoy.




lunes, 31 de octubre de 2011

DESCANSE EN PAZ (en mi memoria)



Siempre había pensado que resultaban graciosas esas historias que escuchas de personas que se cuelan en una boda, en el banquete quiero decir, sin ser invitados, pero nunca me imaginé a mí mismo haciéndolo. Y no se puede decir que lo haya hecho, o no exactamente. Sí que es cierto que me colé, pero no fue en una boda. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero de no hacerlo no podría comenzar este relato, así que echándole un poco de valor, o quizá dejando los prejuicios a un lado, os diré que me colé en un funeral. Sí, sí, en un entierro. Y digo me colé porque aunque en los funerales no se asiste por invitación, es necesario conocer al protagonista o cuanto menos a su familia. En esta ocasión no se cumplía ninguna de las dos hipótesis; ni había sido invitado, ni conocía al difunto. Simplemente estaba en el lugar indicado en el momento determinado, vamos una confluencia de casualidades.
Con un poco de timidez o de vergüenza me introduje junto con los últimos y apesadumbrados asistentes y como si de una procesión se tratara les seguí hasta el último banco de la barroca iglesia del perdido pueblo en el que me encontraba, también por casualidad. Las últimas filas, al igual que ocurría en el colegio, siempre dan pie a poder comentar aquello que se te ocurra con una censura mucho más tenue; no la censura del párroco, éste era un poco caduco, sino la de los del banco de delante.
−Pues yo no me había enterado de que estaba enfermo −comentó con un susurro la anciana que estaba a mi derecha.
−Sí, yo tampoco sabía nada −contestó el que parecía, por la gran similitud física, su hijo.
Siguieron hablando, sin preocuparse de las miradas del resto de compañeros de banco, de las bondades del difunto. Se trataba de un hombre de mediana edad, rondando la cincuentena, más o menos como yo, parecía estar en la mitad del viaje, o del desierto, cuando le sobrevino la muerte. Una ligera y reciente calvicie parecía haber querido anticipar o delatar su estado de salud, la voz, pese a todo, se mantenía igual de potente y segura que siempre. Finalmente me inmiscuí, tenía que dar mi opinión.
−Sí, realmente tenía una voz potente.
Incluso me atreví a añadir.
−Voz potente y carácter fuerte, eso sí, buen tío.
La pareja me miró con pesadez, a la vez que asentía con un gesto para posteriormente permanecer en un silencio definitivo. Ese silencio me estaba resultando incomodo, yo quería seguir hablando del difunto, así que me levanté y avancé dos filas, para colocarme al lado de una mujer, también de mediana edad, pero una mediana edad más juvenil, mejor llevada, menos desgastada, o puede que no fuera tan mediana edad.
−Buenas tardes −le dije intentando entablar una rápida conversación. −Buenas.
Tras cinco minutos esperando, deseando que me dirigiera la palabra, alentándola con tímidos suspiros y resoplidos cada vez que el cura mencionaba el nombre del difunto, por fin se decidió a darme conversación.
−No me lo puedo creer, ayer mismo se encontraba perfectamente −dijo mientras su dedo jugaba a desenroscar un tirabuzón dorado de su cabellera− cenamos juntos y luego se marchó a su casa, parece que le dio un infarto.
−¡No somos nadie!
Cómo se me había ocurrido contestar con semejante, estúpida y hueca, frase de plañidera. Si con ella pretendía que me dijese algo más, estaba equivocado.
−Y ni tan siquiera puedo acercarme a verle, a despedirme. Me tengo que conformar con permanecer aquí detrás anónimamente. Desearía ver por última vez su piel morena, sus pobladas cejas, cogerle la mano y decirle adiós´ darle un beso de despedida y pincharme con los pelos de su bigote cano.
−Sí, algunos debemos, anónimamente, acompañar a nuestros seres queridos −contesté, con más acierto, mientras me rascaba el bigote cano y depositaba una mano encima de su rodilla.
Después de unos segundos, ella se sacudió la pesada carga de mi mano con un golpecito acompañado de un gesto de incomodidad, lo que me obligó a levantarme y seguir avanzando.

Tres filas más y me encontré junto a un chico joven, con el pelo largo y algunos pesados gramos de metal en sus dedos y colgando de sus orejas. Estaba quejándose a su madre por haberle obligado a venir.
− ¿Por qué he tenido que venir?
− Porque es familia nuestra.
− ¿Familia nuestra? Quién lo diría, no nos veíamos hace… ¿cuántos años? ¿diez? No me vengas con cuentos, mamá. Me tendría que levantar y marcharme. Además era primo tuyo, así que tendrías que haber venido sola.
− Ya está bien. ¿Quieres callarte?
− ¿Seguro que era primo tuyo? Porque no nos parecemos en nada. El era flaco y con buen porte y nosotros gordos y estrafalarios. Míranos, mamá. ¿Qué hacemos aquí?
− A ti, ¿no te gustaría que la gente viniese a tu entierro?, que pasasen una última vez ante ti para despedirte.
− Pues no. Además, ¿cuántas veces pasó él a vernos a nosotros? Ni tan siquiera en los cumpleaños o en Navidad. La última vez fue en mi comunión. Ya te digo. Y me obligas a venir. Si te tenía que haber mandado a tomar por el culo –dijo por lo bajini para que su madre no escuchase estas palabras finales.
− Ya está bien, ¡cállate!
Después de estar un rato escuchándoles, era el turno de dar mi opinión:
−Era un hombre ocupado –dije pausadamente para darles tiempo a que se girasen, me viesen y prestasen atención a aquello tan importante que tenía que decirles −Difícilmente encontraba un hueco para dedicar a los seres queridos, pero, no obstante, se acordaba de todos nosotros. Alguna vez, he llegado a saber, nos echaba de menos.
−Sí, es verdad. En alguna ocasión, hablando con él por teléfono, me llegó a confesar lo que nos envidiaba, las ganas que tenía de dejarlo todo y vivir más próximo a los suyos. Se acordaba de nosotros, sí que es verdad, se acordaba.
−Pues para comprarse coches y barcos sí que tenía tiempo, Dile a la tía Rosario lo del tiempo, pregúntale con quién lo pasaba, a ver qué te dice…−añadió el peludo con una clara falta de respeto hacia su madre e incluso hacia la homilía estaba realizando el párroco. Con gusto le hubiese dado el sopapo que le había hecho falta a ese energúmeno de joven, pero ahora ya era tarde.
−Eso era asunto suyo – dijo la madre indignada, pero con total falta de repercusión en el indolente hijo.
−Pero si era una cuernuda que no se enteraba de nada.
−Ya está bien. Márchate inmediatamente.
A la vez que se levantaba el insumiso joven para marcharse, aproveché para adelantarme tres filas, adentrándome en el dolor húmedo. Me abrí paso entre pantorrillas (todos, en ese momento, se encontraban arrodillados) y ocupé un hueco que quedaba entre dos ancianos.
En cuanto el cura permitió que las rodillas de los creyentes descansasen, el abuelo de mi izquierda preguntó:
−¿Conocía usted a Luís?
En ese momento debía actuar por intuición, era un riesgo, pero debía ser así si quería seguir escalando posiciones.
−Claro que sí, don Luís –le contesté dando por hecho que se trataba de su padre y que también se llamaba Luís.
Esperé acontecimientos. Si mi intuición había fallado, pronto me daría cuenta y tendría que salir corriendo, pero si no era así, me habría ganado la confianza de su padre.
−Perdone, es que olvido muchas cosas –dijo con una sonrisa que se escapaba entre los pelos blancos de su bigote y unos ojos vidriosos que no hacían más que resaltar sus cataratas− ¿Era usted amigo suyo?
−Claro, don Luís. De toda la vida; la de correrías que hemos pasado juntos.
Estaba lanzado, ya me atrevía con todo, así que continué:
−Bueno, nos queda el consuelo de que ahora hará compañía a su madre.
El anciano comenzó a llorar audiblemente; había dado en el clavo. Como no había ninguna mujer a su lado me atreví con la segunda intuición y sus lágrimas delataron que así era.
−¿Cómo se llama usted? Es que no lo recuerdo –me contestó limpiándose los ojos y la nariz, en ese orden, con un pañuelo de tela azul.
−Luís, también –le contesté.
−María, mi mujer, sí que se hubiese acordado de usted. Tenía muy buena memoria y conocía a todos los amigos y amigas de Luisito.
El sacerdote estaba en ese momento repartiendo entre los creyentes, que guardaban religioso turno, el cuerpo de Jesucristo. Fue una ocasión perfecta para levantarme, después de haber dado unos golpecitos en la rodilla del padre del difunto. Me puse en último lugar de una fila que iba avanzando a buen ritmo. En pocos minutos un hombre viejo que iba vestido con una túnica violeta estaba depositando en mi boca abierta un buen pedazo de fe cristiana. Lo ingerí como pude y a la vuelta ocupé un lugar libre en el primer banco, junto al féretro. La mujer que quedó a mi lado con un traje entallado negro compuesto de chaqueta y falda por encima de las rodillas, se me quedó mirando con extrañeza. Arqueó las cejas y abrió enormemente los ojos. Pareció reconocerme, o eso quise creer. La incertidumbre por la seguridad con la que yo cogí su mano, hizo que callase y no me preguntase quién era; únicamente hizo este comentario:
Esperaba que este hueco lo ocupase una mujer, nunca creí que Luís se lo reservase a un hombre. Sin tiempo a que yo diese una respuesta, se levantó al igual que el resto de asistentes y fue saliendo junto al féretro, a mi lado. Mi proximidad a la caja me obligó a empujarla junto a tres hombres más que se pusieron a mi lado rodeándola. Antes de que cerrasen la tapa aproveché para mirar dentro y ver un difunto con aspecto de dominar la situación justo en este postrero momento. En la puerta del templo dos empleados de la funeraria nos apartaron y se hicieron cargo de la camilla sobre la que se transportaba el ataúd para introducirla en un coche que les espera escaleras abajo con el portón trasero abierto. Me puse a un lado, justo entre la viuda y don Luís y fui recibiendo junto a ellos todas las muestras de cariño y condolencia de cada uno de los asistentes. Aquellos que habían compartido banco conmigo me miraban con más asombro que el resto, pero yo con porte mayestático permanecí quieto, afligido y condescendiente. Una vez el último de los asistentes se despidió de nosotros con un escueto, esperado y sobado “te acompaño en el sentimiento”, la viuda se dirigió a un Jaguar negro que conducido por un joven la estaba esperando con la puerta abierta. Yo la cogí del brazo, la ayudé a entrar y posteriormente me colé junto a ella.
Nos dirigimos en procesión hacia el cementerio del pueblo que se encontraba a las afueras, junto a las faldas de una gran montaña, que además daba nombre a la localidad.
Una vez dentro del coche y a salvo de cualquier escucha, me dijo tuteándome:
−Te has dado cuenta que la descarada de la amante se ha atrevido, no solo a venir, sino también a darme las condolencias. Luís era un sinvergüenza hasta para hacerme pasar este ridículo delante de toda la familia y amigos, para humillarme una última vez.
Debía contestarle algo propio de alguien tan cercano como yo ya era:
−Siempre se caracterizó por hacer lo que le daba la gana, sin importarle los demás. Ese, que era su gran defecto, también era su gran virtud. Fue capaz de hacer el mayor de los daños y provocar la mayor de las alegrías con la misma acción.
Nada más acabar de decir la frase, me sentí orgulloso de mí mismo y supe que además había acertado con el comentario. Nadie podría dudar de que conocía muy bien al difunto. Cuando llegamos allí, muchos menos de los que habíamos asistido a la iglesia, rodeamos el agujero donde depositarían el ataúd y el sacerdote le dedico una concluyentes frases hechas a la vez que los familiares tiraban encima del féretro alguna de las flores que habían arrancado a las coronas. El ataúd fue bajado por medio de unas cuerdas sujetas a los brazos de cuatro operarios fornidos y barrigones. Todos fueron abandonando, primero el agujero negro que quedó en cuanto el ataúd fue depositado en el fondo, y luego el cementerio. Posteriormente los operarios taparían el agujero con la enorme y pesada pieza de mármol que lo cubría. La viuda fue la última, junto con don Luís, en abandonar el recinto amurallado por cipreses-
Por fin me quedé a solas junto a la rectangular negritud, junto a la pulida y ornamentada caja de madera de cerezo y junto al difunto. Me acerqué todo lo que pude sin caer, me agaché para asomarme y finalmente di un salto que me depositó encima del ataúd. Una vez bajo retiré las flores y las coronas, abrí los seis cerrojos, levanté la tapa y me introduje dentro, en el lugar que me correspondía.
Cerré los ojos haciendo un esfuerzo por comprender el frío silencio que me rodeaba y recordé, o quizá escuché, a mi abuela repitiendo una palabras que me había dicho en más de una ocasión: “Siempre quieres ser el protagonista. El recién nacido en el bautizo, el novio en la boda y hasta el muerto en el entierro” Esta palabras me daban la razón, y no solo eso sino que me daban, también, la paz que me merecía.
Ya solo me quedaba una cosa por hacer, bajar la tapa y aceptar, por fin, el descanso eterno.

domingo, 30 de octubre de 2011

Dinero





Me gustaría desmitificar, en esta ocasión, el ogro del dinero ($). También yo, alguna vez, he incluido el símbolo del dolar entre paréntesis, tras un comentario anti-materialista. Pero en realidad pienso que el dinero no es malo, lo puede llegar a ser el uso que de él hagamos.





Por poner un ejemplo: Una reconocida y prestigiosa firma de zapatos, a través de su fundación, lanzó dos líneas de productos fabricados en el Maasai Mara de Kenia por las mujeres de la tribu (actualmente en peligro de extinción). Se trata de calzado étnico con motivos característicos de la artesanía Maasai. ¿Qué relación puede tener esto con el dinero (no peyorativo)? Las mujeres que intervienen en el proceso cobran un salario, además de recibir los beneficios íntegros de la venta de esos productos en los mercados mundiales. Con este dinero (muchas mujeres Maasai nunca habían tenido un billete en sus manos) pueden escolarizar a sus hijos, montar pequeños negocios e incluso comprar cabras o vacas, lo que les permite igualarse a los varones. Sirva este ejemplo para ver que la transacción de dinero puede hacerse de forma sostenible. En boca del presidente de la asociación, Juan Perán, quiere devolver a la Sociedad parte de lo que ésta le ha dado.





El dinero es necesario, no nos equivoquemos. Lo que no es justo es el abuso que se pueda realizar para la obtención de éste. Sin ir más lejos la falta de dinero/principios (no los tuyos, claro) te puede abocar a no morir tranquilo por la incertidumbre de si te sacarán del nicho para llevarte a una fosa común. Esto ya está ocurriendo.





¡Qué contradicción! Por un lado buscamos a nuestros muertos en las fosas comunes para darles un entierro digno y por otro los que ya lo tuvieron digno permanecerán en la eterna incertidumbre de poder acabar en una fosa común. Por culpa, esta vez sí, del dinero, o más concretamente, por la falta de él.

jueves, 27 de octubre de 2011

Loca Sociedad




Ya lo sé, la vida puede ser violenta. Más cuando se trata de depredadores.

En un documental de la sabana, además de ver cómo los leones acorralan y cazan a un antílope, también vemos cómo protegen y cuidan de sus crías y la forma en que se tumban al sol perdiendo el tiempo y se reproducen. También vemos los hábitos del antílope, cómo transcurre su día a día y de qué forma se protegen refugiándose en la grandeza del grupo (se trata de dar al documental un rigor informativo). Si sólo se incluyesen en él imágenes de la caza, sin ser éstas falsas, se estaría cometiendo un error de desinformación (malintencionado). Sería un ejemplo claro de manipulación de la información en la que el león no podría dejar de verse como un dictador opresivo...


Entonces ¿Por qué esa insistente línea desinformativa?


El marido asestó diez cuchilladas a la víctima... clavó el arma hasta en diez ocasiones... El piloto italiano fue atropellado mientras... el piloto italiano fue atropellado... el piloto italiano fue... El linchamiento del dictador se produjo... Gadafi fue linchado... abofeteaban y vejaban al dictador libio... La furgoneta que iba en dirección contraria... el conductor dio positivo... Belén Esteban ha interpuesto una demanda a Paquirrín... el hijo de la tonadillera comentó...


Todo esto acompañado de explícitas imágenes repetitivas que consiguen indigestarte lo poco que hayas logrado tragar.

Tengo que apagar la televisión, lanzarla por la ventana (quiero decir reciclarla...). No quiero que mis hijos se puedan acostumbrar a ver esta colección de violencia como algo natural, mientras el eliminado sexo se ofrezca como pudoroso porque pueda herir la sensibilidad de los más pequeños.


¡Como si un beso o un buen polvo pudiesen matar!


Se ha perdido el rigor periodístico en la Televisión en pro de la mejor manipulación de las masas. Los informadores parecen sicarios a sueldo de don Dinero.


La Sociedad se vuelve loca mientras el planeta se queja agonizante y no podemos esperar a ver hasta dónde pueden llegar porque son capaces de llegar hasta el final (incluso del hombre como especie).

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